Había una vez... en un pueblo de la serranía de León un lobo feroz que tenía a toda la gente asustada, y cuando lo veían se escondían porque atacaba o algo así. Los pastores estaban hasta el moño porque se comía todo lo que pillaba y tenían que resolver el asunto.
Los niños lloraban de miedo porque no podían a salir a jugar tranquilos, los padres preocupados prepararon una batida para poder ir a por el lobo. Los buitres volaban en círculo aprovechando los restos que el lobo dejaba en el campo esparcidos por la llanura del bosque. Los pastores no podían dormir por la noche por los aullidos del lobo, y a la mañana siguiente tenían medio ganado comido.
De camino al bosque encontraron algo, la guarida del lobo, ahora estaban mejor preparados para batir, se alegraron mucho de encontrar la guarida, la sorpresa fue que el lobo, animal muy listo por naturaleza, se había fugado ya. Con el indio que rastreaba las huellas del lobo fueron detrás de él y lograron ponerle una trampa para que cayera en ella, esto consistía en los siguiente:
Hicieron un agujerito grande, muy grande, para los niños, y le pusieron una red, con un trozo de oveja en el centro, para que el lobo, cuando pasara por allí, pudiera caer en la trampa. Pues el lobo, como es muy listo, no cayó en la trampa, pero los vecinos de mi pueblo, que son mas listos aún, compraron unos perros mastines leoneses que los benditos lobos no sabían donde meterse, luego como los perros no hacían nada, a caperucita que sabía que iban a ver a su abuelita, le dijeron de cogerla.
Este es un cuento un poco, como diría yo, un poco surrealista y que cada uno saque sus conclusiones. Conclusión: Lobos habrá toda la vida y el que pueda, que se salve.
Este cuento los compusieron los 11 alumnos del curso de 2011-2012 de informática de la A.V.V. Puente Santiago.
Puedes seguir nuestro blog en: http://informayores.blogspot.com
Los niños lloraban de miedo porque no podían a salir a jugar tranquilos, los padres preocupados prepararon una batida para poder ir a por el lobo. Los buitres volaban en círculo aprovechando los restos que el lobo dejaba en el campo esparcidos por la llanura del bosque. Los pastores no podían dormir por la noche por los aullidos del lobo, y a la mañana siguiente tenían medio ganado comido.
De camino al bosque encontraron algo, la guarida del lobo, ahora estaban mejor preparados para batir, se alegraron mucho de encontrar la guarida, la sorpresa fue que el lobo, animal muy listo por naturaleza, se había fugado ya. Con el indio que rastreaba las huellas del lobo fueron detrás de él y lograron ponerle una trampa para que cayera en ella, esto consistía en los siguiente:
Hicieron un agujerito grande, muy grande, para los niños, y le pusieron una red, con un trozo de oveja en el centro, para que el lobo, cuando pasara por allí, pudiera caer en la trampa. Pues el lobo, como es muy listo, no cayó en la trampa, pero los vecinos de mi pueblo, que son mas listos aún, compraron unos perros mastines leoneses que los benditos lobos no sabían donde meterse, luego como los perros no hacían nada, a caperucita que sabía que iban a ver a su abuelita, le dijeron de cogerla.
Este es un cuento un poco, como diría yo, un poco surrealista y que cada uno saque sus conclusiones. Conclusión: Lobos habrá toda la vida y el que pueda, que se salve.
Este cuento los compusieron los 11 alumnos del curso de 2011-2012 de informática de la A.V.V. Puente Santiago.
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